El seguro de crédito comercial es probablemente la línea más sub-penetrada del mercado latinoamericano relativo a su valor potencial. Mientras en Europa Occidental la penetración del crédito comercial supera el 25% del PIB exportable y en Estados Unidos ronda el 12%, en América Latina el porcentaje promedio se mantiene por debajo del 5%. Esta brecha no se debe a falta de necesidad sino a tres factores estructurales del mercado regional.

Por qué la penetración es baja

Capacidad local concentrada

Tres aseguradoras globales (Atradius, Coface y Euler Hermes) dominan el mercado latinoamericano de crédito comercial, pero su apetito está calibrado al mercado europeo y a clientes de gran tamaño. La empresa exportadora latinoamericana de tamaño mediano —que típicamente factura entre 10 y 100 millones de dólares anuales— frecuentemente queda fuera del foco comercial de estas aseguradoras o recibe términos poco competitivos.

Divergencia entre necesidad y producto

El producto típico de las aseguradoras globales está diseñado para cubrir cuentas por cobrar comerciales en operaciones intracomunitarias europeas o transatlánticas, no para los flujos comerciales reales de la región: exportadores brasileños vendiendo a compradores caribeños, productores colombianos exportando a Centroamérica, manufactureros mexicanos atendiendo distribuidores andinos. La cobertura geográfica y los criterios de suscripción no siempre se ajustan a estas geografías.

Costo y proceso percibidos

Muchos exportadores latinoamericanos asumen, frecuentemente sin validar, que el seguro de crédito comercial es prohibitivamente costoso o que el proceso de suscripción tarda demasiado. La realidad operativa es que para perfiles bien estructurados, la prima como porcentaje de las ventas cubiertas oscila entre el 0.2% y el 0.5%, y los procesos de suscripción para aseguradoras de especialidades pueden completarse en dos a cuatro semanas.

El cambio que está ocurriendo

Hay tres dinámicas convergentes que están aumentando la demanda real:

Primero, los bancos están exigiendo cobertura de crédito comercial como mejora de garantía para financiar capital de trabajo a tasas competitivas. Un exportador con cartera asegurada accede a financiamiento a tasas significativamente menores que uno sin cobertura. La aritmética entre prima de seguro pagada y ahorro en costo financiero frecuentemente favorece la cobertura.

Segundo, los compradores están extendiendo plazos. Lo que era una operación a 30 días hace una década ahora frecuentemente es a 60, 90 o 120 días. Esto multiplica la exposición acumulada del exportador y hace materialmente más arriesgado operar sin cobertura.

Tercero, las multilatinas en expansión necesitan estructurar sus relaciones comerciales con disciplina financiera. Un grupo manufacturero colombiano que vende a 50 distribuidores en 12 países no puede gestionar el riesgo de crédito caso por caso desde la oficina de tesorería de Bogotá. Necesita una estructura de cobertura de cartera profesional.

Dónde encajan las aseguradoras de especialidades

Las aseguradoras de especialidades (incluyendo Meridiano Re) cumplen un rol específico en este mercado: atender al segmento medio que las aseguradoras globales encuentran demasiado pequeño para su modelo operativo, pero que tiene perfiles de riesgo adecuadamente analizables y volumen suficiente para una operación rentable.

"El comprador y el país del comprador son dos riesgos distintos. Tratamos cada uno con su propia disciplina."

El enfoque técnico es importante: una póliza de crédito comercial bien estructurada no se trata de cobrar prima por aceptar exposición de cartera ciegamente. Se trata de analizar cada comprador individualmente, asignar límites razonables a cada uno, monitorear las exposiciones agregadas y trabajar con el exportador para gestionar la relación con los compradores que muestren señales de deterioro antes de que la pérdida ocurra.

Lo que viene

La penetración del crédito comercial en Latinoamérica probablemente seguirá creciendo por las razones estructurales mencionadas. Esto representa una oportunidad para corredores que se especialicen en estructurar estas pólizas y para aseguradoras de especialidades que disciplinen su suscripción al segmento medio. Para los exportadores, representa una herramienta financiera que cada vez más es expectativa estándar de sus contrapartes bancarias y comerciales, no un lujo opcional.